Las mejoras dan vida a los centros de salud de difícil cobertura

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Dicen algunos que el centro de salud de Abrantes, uno de los que la administración define como 'de difícil cobertura', es de los más complicados de Madrid para ejercer. Quienes trabajan en él se indignan con esta mala fama que les ha llovido tras años, reconocen, de vivir en precario, con menos médicos que plazas disponibles. Y con los vecinos manifestándose en las puertas desde hace cuatro años cada jueves, denunciando la situación. Ahora, aseguran, la situación empieza a cambiar : ya han conseguido dos médicos de tarde, más 4 que se incorporan a las agendas de absorción, una de las novedades pactadas tras la huelga de 2023, para que médicos de otros centros cubran los pacientes que superan los 34 por médico, día y turno que se regularon.María Ángeles Prieto es la directora del centro Abrantes y médico de familia en el mismo. «Llegué aquí en junio de 2006, y he sido de todo: suplente, interina de tarde, fija de tarde, y por fin estoy de mañana». Con el paso de las décadas ha visto cómo las jubilaciones dejaban de cubrirse, los contratos duraban cada vez menos, y la movilidad de la tarde a la mañana iba en aumento. Apunta también otros factores: «Los centros de salud del sur tienen mucha presión asistencial, más que en el norte». Antes, además, «no había tantas plazas libres, no había tantas opciones».Abrantes debería contar con 17 médicos, entre los de mañana y los de tarde. Pero ahora cuentan con 9, «siete por la mañana, y dos por la tarde», más uno de suplencia de otros centros, que también está en el turno de tarde. Además, están los «4 o 5 médicos que vienen para cubrir las agendas de absorción». Una situación muy diferente a la que había hace sólo unos años, cuando los médicos por la tarde eran cero.Noticia Relacionada estandar No El sindicato de médicos denuncia que no se cumple el tiempo mínimo de 15 minutos por paciente pactado tras la huelga Sara Medialdea La Consejería de Sanidad acusa al sindicato de querer «ocultar las mejoras sustanciales» en Atención Primaria y mantener «un comité de seguimiento de huelga eterno»«Cuando no había, estábamos solas las enfermeras», recuerda Lucía Majuelo, responsable de Enfermería. «Y aprendimos a sobrevivir: ahora hacemos el seguimiento del enfermo crónico, las infecciones de orina, los episodios de ansiedad, los orzuelos, los traumatismos leves…». Todo ello, aplicando el sistema de gestión de demanda Apade, «que fuimos de los primeros centros en ponerlo en marcha».Prieto rezuma optimismo: acaban de fichar a un joven facultativo, de 34 años, que se ha incorporado al turno de tarde, y que «ha convencido también a otro amigo para que venga». El afectado, Javier Cembellín, lo explica: «Me decían que dónde iba a meterme, oí de todo, que por aquí pegaban tiros, que pinchaban las ruedas de los coches…». Lo que se ha encontrado no tiene nada que ver con este negro panorama. «Yo tenía claro que quería descanso de fin de semana, y dormir en mi cama; no más guardias». Ha convencido a un amigo médico para que se una al equipo de Abrantes: «Estaba en las urgencias de un hospital y quería cambiar de aires; le he dicho que venga y se de cuenta de que esto no es Mordor».El día a día en un centro de salud de difícil cobertura Arriba, la responsable de Enfermería, Lucía Majuelo, con una paciente. Abajo, izquierda, responsable de administración, Montserrat Lacasa. Dcha, el nuevo médico, Javier Cembellín. Pediatría suele ser la bestia negra de los centros de salud: es donde se encuentran año tras año menos profesionales dispuestos a trabajar en Atención Primaria, sobre todo en el turno de tarde. También en esto Abrantes ha mejorado: «Tenemos tres días por la tarde, y dos de mañana, una de las cuales se queda un par de horas más para atender la demanda por la tarde». Esos turnos vespertinos son, de largo, los más difíciles de completar: nadie quiere ocuparlos. «Todos queremos conciliar, claro, pero como yo digo, en Zara también tienen que conciliar, y por esa regla de tres, a las 15 horas tendría que estar todo cerrado», reflexiona María Ángeles Prieto.Otra novedad que se ha introducido son los turnos deslizantes, por los que los médicos reparten su semana laboral entre turnos de mañana y de tarde. «Hasta hemos hecho obras en el centro de salud para poder tener estos turnos», comenta su directora. Lo normal es que estén dos días de mañana y tres de tarde. «En noviembre comenzamos a aplicarlos». Las mejoras económicas que se aplican son sustanciales: «Cuantas más tardes trabajas, más cobras; es un incentivo especial que antes no había», señala.Insiste en defender su espacio: «Este no es un centro conflictivo; hay los mismos problemas en Los Cármenes o en Los Ángeles». Sí tiene mucha carga de trabajo, reconoce: atiende a una población de 26.000 vecinos, «que antes eran 30.000, pero algunos se fueron a otros centros por la falta de médicos». Lamenta que se haya creado esa mala fama por la que no quieren venir otros facultativos.26.000 vecinos es la población a la que atiende el centro de salud de Abrantes. «Antes eran30.000, pero algunos se han ido a otros centros por la falta de médicos», explican«Pues yo quiero que quienes vengan aquí, lo hagan con orgullo», replica Montserrat Lacasa, jefe del grupo administrativo, con 38 años de experiencia en este mismo centro de salud. «Me gustaría saber quién nos da esa mala fama; la gente habla mal de nosotros sin haber estado trabajado aquí», protesta. Y también rechaza «eso de que no cogemos los teléfonos; no es verdad, pero si estamos hablando con alguien, hasta que colguemos no podemos coger a otro».La directora del Abrantes tiene claro cuándo comenzó el problema: «La pandemia nos marcó». Y precisa aún más: «Comenzaron a jubilarse médicos del turno de tarde, y no llegaron recambios; entonces estábamos siete en la tarde y cuatro en la mañana». Prieto defiende la Atención Primaria porque «aquí conoces a los pacientes, a su familia, a sus hijos, puedes hacer un seguimiento de su vida. Yo es que tengo el 'síndrome Abrantes'», bromea.madrid_dia_0703El centro está situado en los bajos de un edificio de viviendas; todos allí sueñan con el nuevo edificio que se va a construir, según llevan prometiendo hace años las autoridades. Ahora parece que la cosa ya va en serio: este nuevo centro de salud de Abrantes está incluido, junto con otros 15, en un plan de nuevas construcciones para los que ya se ha aprobado la licitación de los contratos. Se espera que empiecen a construirse en un año y se inviertan 24 meses en ellos. «Yo quiero inaugurarlo, cortar la cinta», indica Montserrat Lacasa. Un plan al que se apuntan todos, deseosos de contar con un espacio más amplio, moderno y accesible para atender a sus pacientes. «Sería un aliciente para que viniera más gente. Creo que va a tener parking, que es algo que aquí no tenemos y a muchos médicos les echa para atrás».

 

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